
“Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas”
Reflexión
Josué ya consciente de que se acercaba el final de su vida, tuvo por bien recordar al pueblo, la fidelidad de Dios. Cada promesa que Jehová había hecho se había cumplido. También les advirtió que la desobediencia tendría consecuencias y que el mayor peligro para Israel no estaba en los ejércitos enemigos, sino en apartarse de Dios y dejarse influenciar por las naciones paganas.
Nosotros también podemos caer en el error de preocuparnos más por las amenazas externas que por el estado de nuestro corazón. Siempre nos vemos tentados a ser inquietados por las dificultades, las necesidades y los problemas que enfrentamos, pero quizá prestamos poca atención a las influencias que debilitan nuestra obediencia a Dios. Sin embargo, la fidelidad del Señor nos da razones para confiar en él y esa confianza debe impulsarnos a permanecer firmes en su Palabra.
Recuerda hoy alguna promesa de Dios que haya fortalecido tu fe. Agradece su fidelidad y examina si hay alguna influencia, hábito o decisión que esté debilitando tu obediencia. No permitas que las preocupaciones de la vida te distraigan de caminar fielmente con el Señor.
Este devocional es parte del ministerio de enseñanza bíblica del pastor Tomás Dahua. Copyright ©️ 2026.
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