
“Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”
Reflexión
Habían pasado más de trece años desde el nacimiento de Ismael. Entonces Dios vuelve a aparecer a Abram y se presenta: «Yo soy el Dios Todopoderoso». Y aunque Abram había envejecido, el poder de Dios no había disminuido.
¿No te ha pasado que pareciera que hay temporadas en las que Dios guardar silencio? Abram conoció esos años. No vivía recibiendo continuamente apariciones extraordinarias del Señor. Había días comunes en los que debía seguir creyendo, obedeciendo y caminando conforme a lo que Dios ya le había dicho. Eso también forma parte de la fe. No necesitamos una experiencia extraordinaria cada día para saber que Dios sigue obrando. Su silencio no significa que nos ha olvidado, ni la demora significa que haya pasado por alto su promesa. Cuando Dios volvió a hablar con Abram, las circunstancias humanas parecían todavía menos favorables, tenía noventa y nueve años. Sin embargo, Dios no comenzó hablando de la edad de Abram, sino de quién era Él, «Yo soy el Dios Todopoderoso».
Tal vez llevas tiempo esperando respuesta por algo que has presentado delante de Dios. No permitas que la espera debilite tu confianza. Sigue caminando delante del Señor con fidelidad. La ausencia de respuestas inmediatas no cambia el carácter de Dios, claro que no.
Este devocional es parte del ministerio de enseñanza bíblica del pastor Tomás Dahua. Copyright ©️ 2026.
Para acompañar la reflexión
Canción sugerida
Paciente Espera en Jehová
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