Declaración de fe de la Iglesia Bíblica Bautista La Encalada
Creemos que hay un solo y verdadero Dios viviente, cuyo nombre es Jehová, creador del cielo y de la tierra; y que en la unidad de la Deidad hay tres personas distintas, El Padre, el Verbo (el Hijo) y el Espíritu Santo; siendo cada uno de ellos de una misma esencia, por tanto, iguales en cada perfección y atributos divinos y que los tres obran en una manera armoniosa en sus obras de providencia y redención (Dt. 4:39; 6:4; 1 Co.8:6; Jn. 10:30; Ef. 4:30; Gà. 4:6; 2 Co. 3:17; Ef. 2:20-22; Hch. 5:3, 4; 1 Co. 13:14).
Creemos que Dios es Espíritu, todopoderoso, santo y soberano (Jn. 4:24; Gn. 17:1; Job 37:23; 1 P. 1:16; Jos. 24:19; 1 Ti. 6:15; Hch. 4:24; Sal. 135; 6).
Creemos en el nacimiento virginal de Cristo y en su Señorío (Is. 7:7: Mt. 1:21-23; Fil. 2:5-8).
Creemos en el sacrificio vicario de Cristo como el único y suficiente medio de salvación para el pecador que cree, se arrepiente y le recibe (2 Co. 5:21; He. 2:9; 7:25; Hch. 4:12; 3:19; Jn. 1:12; 3:36). Creemos también que Cristo resucitó de los muertos para nuestra justificación (Ro. 4:25).
Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios y es inspirada por el Espíritu Santo, sin error, como está escrita originalmente y que ella es la única regla de fe y práctica para el creyente y la iglesia (2 P. 1:21; 2 Ti. 3:16, 17; 2 S. 23:2; Hch. 1:16; Is. 8:20; 1 Co. 4:6; 1 Pe. 4:10,11).
Creemos también que Satanás o el diablo es una persona real (Ez. 28:13-19; 1 P. 5:8).
Creemos en la caída del hombre como está escrito en el Libro de Génesis: El hombre está perdido completamente, por tanto, necesita nacer de nuevo por el Espíritu Santo para ser salvo (Ec. 7:29; Gn. 3:1-24; Ro. 5:12; Jn. 3:3-6).
Creemos que una persona es salvada por gracia por medio de la fe, sin las obras del hombre, de ninguna clase (Ef. 2:1-10; Ro. 11:6). Creemos que el arrepentimiento y la fe son gracias inseparables; y todos los que no se han arrepentido y no han creído en Cristo, ahora mismo ya están condenados (Hch. 11:18; 2 Ti. 2:25; Fil. 1:29; Jn. 3:18).
Creemos, así mismo, en las doctrinas siguientes acerca de la salvación: Presciencia divina, elección, predestinación, llamamiento eficaz, justificación y glorificación; y, que cualquier persona puede ser salvada si así lo desea, sin embargo, estas doctrinas no se contradicen entre la una y la otra, porque Dios mismo da el querer y el hacer. También los creyentes son libres en Cristo (1 P. 1:2; Ro. 8:29, 30; Ap. 22:17; Fil. 2:13; Gà. 5:13).
Creemos en la seguridad de la salvación del creyente (Jn. 5:24; 10:27-29; 1 Jn. 5:13; 1 Co. 5:1-5; He. 10:39).
Creemos que una iglesia bautista no es protestante, por eso observamos una comunión estricta, porque creemos que la organización de una iglesia y la ordenación de un predicador es por la autoridad de una iglesia apostólica y no de los hombres (Am. 3:3; Mt. 28:18-20; Hch. 8:12-15; 11:19-26; 13:1-3). Creemos también que debe haber libertad religiosa o de conciencia (Mr. 9:38-41).
Creemos que Cristo organizó su iglesia durante su ministerio terrenal (antes de Pentecostés), esa iglesia fue una iglesia bautista, por cuanto todos sus miembros fueron bautizados con un bautismo con autoridad. A esa Iglesia Bautista, Cristo dio autoridad en la Gran Comisión para hacer discípulos, para bautizar y para enseñar. Por tanto, todos los salvados deben ser bautistas, es decir, deben ser bautizados por autoridad de una Iglesia Bautista que tiene la autoridad de Cristo (Jn.1:31-33; 3:26-29; Mt. 9:15; Lc. 24:46-49; Mt. 28:18-20).
Creemos que la iglesia es local y visible. No existe una iglesia universal e invisible, porque la palabra iglesia significa asamblea. La iglesia tiene la Biblia como su única regla de fe y práctica; además, las decisiones de la Iglesia son finales, ninguna otra Iglesia u organización de ninguna clase puede estorbar sus decisiones (1 Co. 1:2; Gá. 1:2; 1 Ts. 2:13; 2 Ts. 2:15; Mt. 18:15-18).
Creemos que Cristo dio dos ordenanzas a su iglesia: El Bautismo y la Cena del Señor. (Mt. 28:19; 26: 27, 28; 1 Co. 11:23-26). El bautismo es la inmersión del creyente en agua y se administra por autoridad de una Iglesia Bautista verdadera. La Cena del Señor es limitada a cada iglesia bautista (comunión cerrada); sus elementos son: Pan sin levadura y vino (Col. 2:12; Ro. 6:3-5; Mt. 26:17; 1 Co. 11:21, 23, 25; Nm. 28:7, 14).
Creemos que la manera de sostener la obra del Señor es con los diezmos, ofrendas y donativos; no hay otra manera de sostenerla. Cada iglesia puede usar su dinero en cualquier cosa si no es en contra de las doctrinas de la Biblia y nadie tiene derecho de estorbar en este asunto (1 Co. 16:2; 9:4-14).
Creemos que las Iglesias Bautistas deben ser misioneras, por tanto, no podemos tener comunión con iglesias que dicen que no es así (Hch. 1:8; 2 Jn. 8-11).
Creemos que la iglesia debe practicar disciplina (1 Co. 5:1-13; 2 Ts. 3:14, 15).
Creemos que las mujeres deben estar en silencio en las iglesias y que Dios llama a los hombres para la predicación formal del Evangelio (1 Co. 14:34, 35; 2 Ti. 2:11- 14; Mr. 3:13-19; Hch. 6:3).
Creemos que la segunda venida de Jesucristo es premilenial y pretribulacional. Su segunda venida tendrá dos fases: En la primera, vendrá por los santos de las iglesias y se reunirá con ellos en el aire (1 Ts. 4:13-18; 5:9; 1:10; Ap. 3:10). En su segunda fase, con gran poder y gloria, vendrá con sus santos ángeles al monte de los Olivos (Hch. 1:10, 11; Ti: 2:13; Mt. 24:30, 31; 2 Ts. 1:7; Jud. 14; Ap. 19:11-14), vendrá a salvar a Israel de sus enemigos y establecerá su reino por mil años (Ro. 11:2529; Jl. 3:1, 2, 7, 11-14; Zac. 14:1-8). La iglesia reinará con Cristo en su reino milenial (1 Co. 6:2, 3; Ap. 4:4; 5:6-9; Mt. 19:28).
Creemos que hay dos resurrecciones de cuerpos, uno es para los justos y otro, para los injustos y habrá mil años de paz y perfección en esta tierra entre estas dos resurrecciones, después Dios creará nuevos cielos y nueva tierra (Ap. 20:1-6; 21: 21:1-5).
Creemos que el cielo y el infierno son lugares verdaderos (Gn. 1:7, 8; 2 Co 12:2; Mt. 25:41; 10:28).
Creemos que el gobierno civil existe por disposición divina para los intereses y el buen orden de la sociedad humana, y que cada creyente debe cumplir sus deberes como ciudadano del país donde vive. Asimismo, deben sujetarse a las leyes del gobierno, si éstas no atentan contra la Palabra de Dios. Porque la ley divinas tiene supremacía sobre la humana. Creemos además que la iglesia y el Estado deben estar separados completamente (Ro. 13:1-7; Lc. 20:25: Hch. 4:18-20).
Creemos que el Domingo es el día especial para adorar a Dios, porque Cristo resucitó este día (Mt. 28:1; Mr. 16:9) y sus discípulos se reunían con él el Domingo (Jn. 20:19, 26) También el Espíritu Santo vino sobre la iglesia un domingo. Pentecostés siempre caía en domingo (Lv. 23:15, 16). Todos los hijos de Dios deben adorar públicamente en este día y traer sus ofrendas (Co. 16:1,2).
Creemos que la Iglesia funcionará en el Perú desde la fecha de su fundación y en cuanto a la comisión que recibió de Cristo, ella puede enviar misioneros a todas partes del mundo (Mt. 28:19-20).
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